La época Rathenau

Marzo 1, 2007

images.jpgEste artículo pertenece a una serie de escritos que he elaborado en torno a los aspectos más significativos de “Historia de un alemán”. En concreto este se sitúa dentro de aquellos referidos a la República de Weimar entre 1919 y 1923.

Si deseas leer el texto introductorio a esta obra haz clic aquí. Si prefieres ir al video pulsa en este otro link.

También puedes ir a otros aspectos de la República de Weimar:

- La República entre 1919 y 1923

- El putsch de Kapp

- Las agrupaciones juveniles

O a otros aspectos de “Historia de un alemán”:

- El estallido de la Gran Guerra

- La revolución de 1918

- El año inhumano (1923)

- La época de Stresemann

- El fin del sistema de Weimar

- la revolución legal

- Los mecanismos de represión

- El consenso y la propaganda

- La Transformación Sociocultural

- La situación de los no-nazis

Un día, los periódicos de mediodía trajeron simple y llanamente el siguiente titular: “Asesinado el ministro de Asuntos Exteriores Rathenau”. Tuvimos la sensación de que el suelo se esfumaba bajo nuestros pies y ésta se intensificó al leer de qué forma tan extremadamente sencilla, carente de esfuerzo y casi obvia se había producido el hecho (…) Era obvio que el futuro no les pertenecía a los Rathenau, que se esforzaban por convertirse en personalidades excepcionales, sino a los Techov y Fischer, que simplemente aprendían a conducir y a disparar.

El primer atisbo de estabilidad del que pudieron gozar los alemanes tras la Gran Guerra fue la época de Rathenau. Sin embargo, como muy bien indica Sebastian Haffner en su libro, aquellos no eran años para gente como este ministro de Exteriores. Era la época de los que, por la fuerza, imponían sus criterios al conjunto de la población. Así, la figura que mantenía en pie a la República, se esfumó: asesinado por ser judío y dar estabilidad al régimen político alemán; esto -sobra decirlo- no favorecía nada a los grupos antisistema.

Además, como conclusión a este capítulo, el autor nos revela una idea que poco a poco comenzó a estar presente en las conciencias de los alemanes: “nada de lo que hace la izquierda funciona”. Se barruntaba, pues, la pérdida de credibilidad de la socialdemocracia que, al fin y al cabo, era el baluarte del sistema de Weimar.

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