El descubrimiento de Lenin
Junio 30, 2007
Este artículo pertenece a la serie de comentarios que he elaborado en torno a El pacto con el diablo, obra de Sebastian Haffner que analiza las relaciones germano-soviéticas entre las dos guerras mundiales. El contenido del escrito que presento a continuación se encuentra dentro del capítulo I: Alemania y la Revolución Soviética.
“Y es que en marzo de 1917, Lenin no era de ninguna manera la figura conocida mundialmente en la que se convirtió medio año después (…) las más altas instancias del Reich se ocuparon de este emigrante ruso medio muerto de hambre, y él trato con ellas de igual a igual. Medio año más tarde daría un giro a la historia mundial. Pero ¿cómo llegaron los alemanes a él?” Ciertamente Lenin no resultaba una amenaza inminente para el sistema zarista. No era más que un mediocre revolucionario exiliado en Suiza desde comienzos de la Gran Guerra. Allí malvivía y se deprimía en medio de una situación miserable desde el punto de vista material e intelectual. Sin embargo, en su peor momento, lo fueron a buscar a ese preciso lugar los grandes jerarcas del Reich alemán.
Al llegar a este punto Sebastian Haffner se pregunta cómo descubrieron los alemanes a Lenin. A modo de respuesta da un nombre, Kesküla: un joven estonio de origen alemán. Este personaje de tendencias políticas izquierdistas dibujo en la mente del II Reich la figura del único revolucionario enemigo de Nicolás II y de la Gran Guerra. Si los líderes germanos buscaban eliminar a Rusia de la contienda, su hombre estaba en Zúrich. La lectura de sus textos acabó por convercerlos de ello. Fue así como, desde noviembre de 1914, la opción revolucionaria bolchevique contó en los planes de guerra de los miembros del alto mando alemán. Fueron ellos los que, tras descubrir a Lenin, lo trasladaron a Rusia para que allí mostrara al mundo su valía como revolucionario. El mérito fue del bolchevique, pero sin el II Reich hubiera sido imposible el octubre ruso de 1917.
Bibliografía:
[1] El pacto con el diablo; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2007.
[2] Los siete pecados capitales del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.
[3] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.
[4] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.
[5] La Primera Guerra Mundial; Hew Strachan – Barcelona – Crítica – 2004.
En torno a Blair y Brown
Junio 28, 2007
Les ofrezco a continuación una recopilación -comentada- de artículos en torno al cambio de primer ministro en el Reino Unido. Resulta interesante su lectura, aunque las ideas que recojo junto a los enlaces son más que suficientes para aclararse de por donde han ido los medios españoles en estos días:
- Mudanza en Downing Street; Cristina Palomares destaca el cambio en la figura del primer ministro: de Blair, un “político-actor”, al antipático “político de peso” que es Brown. También resalta ese afán del nuevo inquilino del número 10 de Downing Street por centrarse en la política doméstica; contrasta esto con la pasión de su antecesor por los asuntos de exteriores. Además, comenta el deseo de Brown, a imitación de Sarkozy, de formar un gobierno de los “más capacitados”, con independencia de su color político. Para finalizar, una advertencia a los conservadores británicos de cara a las próximas elecciones: “el error de los conservadores ha sido creer que Blair era invencible. Su error sería ahora creer que Brown es fácil de ganar”.
Continuidad en Downing Street; este editorial de Abc comienza planteándose si Brown será tan europeista como lo fue Blair. Fuera de esto no ve más diferencias entre ambos líderes. Tan sólo alude a lo que se comenta en determinados ambientes del país: “lo único que va a cambiar en el Reino Unido es que, a partir de ahora, no habrá que esperar a que el jefe del Gobierno consulte antes con Gordon Brown”. Para finalizar resalta la valentía del ex-premier británico por su visita a Benedicto XVI y su futura conversión al catolicismo. Read the rest of this entry »
Alemania y la Revolución Soviética
Junio 27, 2007
Iniciamos el repaso a El pacto con el diablo con el capítulo que lleva este título: Alemania y la Revolución Soviética. Los próximos siete artículos relacionados con este libro tratarán de resumir los elementos más importantes de ese epígrafe: El descubrimiento de Lenin, La desarticulación de Rusia como objetivo, El pacto de los dos diablos, La figura de Alexander Helphand, El viaje de Lenin y los abuelos de las repúblicas alemanas, La victoria en el último momento, y Sacar a Lenin de “una botella”. Sin embargo, como pequeña joya les dejo esta sugerente cita con la que Sebastian Haffner finaliza el capítulo al que nos referimos:
“En los retablos medievales que representan a Dios en su gloria, rodeado de querubines que lo alaban y los ejércitos celestiales, a menudo también se puede ver, en alguna esquina inferior, al diablo –sea en actitud de amenaza impotente o de veneración obligada-; la cuestión es que él forma parte del todo, sin él la creación no sería completa, realiza su contribución al mundo de Dios. Cuando la Unión Soviética celebra su acto fundacional, el éxito de la revolución de Octubre y el triunfo de Lenin, en el fondo bastaría con que adoptara esta costumbre de la antigua Iglesia. La Alemania imperial y sus herederos hasta la República Federal serían para Lenin los herederos del diablo; pero sin este diablo no hubiera habido revolución de Octubre ni Unión Soviética. También en su creación intervino la mano del diablo”.
Bibliografía:
[1] El pacto con el diablo; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2007.
[2] Los siete pecados capitales del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.
[3] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.
[4] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.
[5] La Primera Guerra Mundial; Hew Strachan – Barcelona – Crítica – 2004.
Por Europa: la Europa de la mundialización
Junio 26, 2007
En este quinto artículo dedicado al pensamiento de Robert Schuman recojo una cita del político francés que, a pesar de su brevedad, tiene una importancia vital y una actualidad sorprendente. A mi las palabras del Padre de Europa me recuerdan a ese asunto del que tanto se habla en Bruselas: cohesión. Lo que viene a decir, al fin y al cabo, es que la eliminación de las barreras -de mercancías, personas y capitales- dentro de la Unión ha de estar precedida por la armonía entre sus miembros. Esto evitará que la competencia de unos -los más desarrollados, fuertes y cualificados- ahogue a los otros. Y para lograr esto será necesario recurrir a la solidaridad fraternal de la que Schuman hablaba en anteriores fragmentos de estos discursos.
Para leer los recopilaciones anteriores de este serie pulse en los links:
- ¿Por qué una Europa unificada?
- Unificación basada en la fraternidad cristiana
- La Europa democrática y el cristianismo
- Europa, los Estados y las fronteras
Son necesarias cláusulas de salvaguardia para limitar los riesgos, cuando se lanza uno a la prueba de una concurrencia nueva. Hay que igualar, armonizar las condiciones de producción, las legislaciones, la masa de salarios y de cargas, con el fin de que cada país participante esté en condiciones de soportar la libre confrontación con los otros. Read the rest of this entry »

