Live aux eurock rue de cascades

Septiembre 30, 2007

Como cada domingo, seguimos repasando por medio de videos musicales la obra del compositor bretón Yann Tiersen. En esta ocasión le toca el turno al tema “Live aux eurock rue de cascades”. Espero que les guste.

La Independencia de Argentina

Septiembre 27, 2007

051.jpgEl proceso de independencia del virreinato de Río de La Plata fue, sin lugar a dudas, el más complejo de todos los que se dieron en las antiguas colonias hispánicas. En él confluyeron elementos tan dispares, contradictorios y convulsos como los enfrentamientos entre unitarios y federalistas, la rivalidad entre el ámbito bonaerense y el interior, la lucha contra los ejércitos españoles, las intervenciones inglesas, y las sucesivas amputaciones territoriales. Nos encontramos, pues, ante un fenómeno traumático para Argentina que lastró su desarrollo político y económico hasta finales del siglo XIX. Un proceso de difícil comprensión para todo aquel que trate de acercarse a él. Por esa razón, son tan valiosas obras como la de Edbertó Óscar Acevedo; trabajos que, con infinita paciencia, logran desenmarañar hechos tan complejos como los acaecidos en el antiguo virreinato hispánico. Además, al propio grueso de la obra, hay que añadir dos excelentes anexos: una cronología de los acontecimientos argentinos, y un conjunto de breves biografías de los principales protagonistas.

Los planteamientos de Acevedo en torno a las causas que propiciaron la independencia del Río de La Plata son, en su mayoría, idénticos a los enunciados por Jaime Delgado en su obra sobre la emancipación hispanoamericana. Sin embargo, “La independencia de Argentina” añade un elemento más a esa ristra de factores: la crisis de autoridad que provocaron los intentos de invasión ingleses de 1806 y 1807. Casi todos los virreinatos y capitanías experimentaron un fenómeno similar en sus propias carnes, pero ninguno de manera tan radical y temprana como el bonaerense. La mayoría de ellos no fueron conscientes de la crítica situación de España hasta la disolución de la Junta Suprema en Cádiz tras la arrolladora contraofensiva napoleónica. Read the rest of this entry »

Vamos a ver a continuación el avance de una compañía por el campo de batalla mientras el enemigo les dispara. Se trata de otro documento de gran valor histórico; si bien es verdad que, por la época en la que se rodó y su lamentable estado de conservación, pierde mucha fuerza. Ahí va este breve video; les animo también a visitar los otros pulsando en los enlaces:

- La artillería en la batalla de Verdún

- En memoria de los soldados austro-húngaros

- Soldados austro-húngaros en 1914

- Francisco José I en 1914

- Prisioneros rusos en la batalla de Tannenberg (1914)

- El milagro del Marne viajó en taxi

- Refugiados franceses en 1914

- Los alemanes en Bruselas (1914)

- La Gran Guerra en imágenes

- El káiser Guillermo II y sus generales en 1914

Este artículo pertenece a la serie de comentarios que he elaborado en torno a El pacto con el diablo, obra de Sebastian Haffner que analiza las relaciones germano-soviéticas entre las dos guerras mundiales. El contenido del escrito que presento a continuación se encuentra dentro del capítulo II: Brest-Litovsk.

“Nunca se había celebrado una conferencia de paz como ésta, que empezó poco antes de las navidades de 1917 en el desierto del invierno ruso-polaco, con unos interlocutores tan grotescos y desiguales como los que se reunieron allí”.

Sebastian Haffner dedica en su obra unas pocas líneas para describir a los personajes de la tragicomedia de Brest-Litovsk. En aquel lugar no podían haberse reunido polos tan opuestos, figuras de mundos tan distintos. Príncipes, generales y hombres de negocios se sentaron a negociar con maestros, campesinos, obreros y marineros. Lo más conservador de Europa conversaba de pronto con los profesionales de la revolución. El autor insiste en tildar ese hecho de grotesco, y se detiene, con el fin de ilustrarlo mejor, en algunas de las anécdotas más sorprendentes.

Si los objetivos con los que ambos interlocutores acudían a la reunión hacían casi imposible el entendimiento, los representantes escogidos por las dos naciones complicaban todavía más el buen fin de la misma. Brest-Litovsk fracasó en su primer acto: Alemania no llegó a ningún acuerdo con los bolcheviques. De esta manera, sólo los apuros de ambos contendientes –sobre todo por parte de los rusos- permitió que las conversaciones se reanudaran posteriormente en unos términos más razonables.

Bibliografía:

[1] El pacto con el diablo; Sebastian Haffner - Barcelona - Destino - 2007.

[2] Los siete pecados capitales del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial; Sebastian Haffner - Barcelona - Destino - 2006.

[3] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) - Barcelona - Ariel - 2004.

[4] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson - Barcelona - Debate - 2007.

[5] La Primera Guerra Mundial; Hew Strachan - Barcelona - Crítica - 2004.

Tras la detención de los hermanos Scholl, la policía procedió a registrar su vivienda. Allí encontraron el último escrito de este grupo opositor redactado en territorio alemán –desde el exilio continuó, muy debilitada, esta actividad-; se trataba de un boceto firmado por Christoph Probst. Esto sirvió como prueba para el encarcelamiento y la ejecución de este miembro de la Rosa Blanca, pero también como muestra póstuma de la valentía de estos jóvenes. En el siguiente escrito vuelve a surgir la cuestión de Stalingrado, pero con un matiz nuevo. Probst da a elegir a los lectores: levantarse contra los nazis forjando así un futuro esperanzador, o vincularse definitivamente a la locura de Hitler que, de seguro, los ha de llevar a un hundimiento similar al del frente oriental.

Para leer el anterior artículo dedicado a la Rosa Blanca, pulsa aquí.

¡Stalingrado!

200.000 hermanos alemanes han sido sacrificados en aras del prestigio de un impostor militar. Las condiciones humanas de la capitulación que han impuesto los rusos se han ocultado a los soldados sacrificados. El general Paulus ha recibido, por ese asesinato en masa, el distintivo de mariscal. Altos mandos se han salvado de la batalla de Stalingrado saliendo en avión.

Hitler prohibió a los cercados que se retiraran hacia las tropas de la retaguardia. Ahora, la sangre de los 200.000 soldados sacrificados clama acusando al asesino Hitler.

¡Trípoli! Se entregó sin condiciones al VIII ejército británico ¿Qué hicieron los ingleses? Permitieron que la vida de los ciudadanos continuara su ritmo. Incluso dejaron a la Policía y a los funcionarios en sus cargos. Sólo una cosa la hicieron a fondo: limpiaron la mayor ciudad colonial italiana de todos los falsos cabecillas e infrahombres. Con toda seguridad se abalanzan las fuerzas, muy superiores, de todos los lados. Mucho menos que Paulus capitulará Hitler ¡Ojalá ya no haya escapatoria para él! ¿Queréis ser engañados como los 200.000 hombres que defendieron Stalingrado en puestos perdidos? ¿Ser masacrados, esterilizados o que os quiten a vuestros hijos? Roosevelt, el hombre más poderoso del mundo, dijo el 26 de enero en Casablanca: “nuestra lucha de aniquilamiento no se dirige contra los pueblos, sino contra los sistemas políticos. Sólo luchamos hasta la capitulación sin condiciones” ¿Se precisa reflexionar para tomar una decisión?

Se trata de millones de vidas humanas ¿Ha de sufrir Alemania el mismo destino que Trípoli?

Hoy, toda Alemania esta cercada como lo estuvo Stalingrado. Todos los alemanes serán sacrificados al mensajero del odio y de la voluntad de destrucción. A él, que ha torturado a los judíos hasta la muerte, que ha aniquilado media Polonia, que quiso destruir Rusia, a quien os robó la libertad, la paz, la felicidad de las familias y la alegría y os dio en contra la inflación ¡No puede ser! Hitler y su régimen deben caer para que Alemania siga viviendo. Decidíos: Stalingrado y el hundimiento o Trípoli y un futuro esperanzador. Y cuando os hayáis decidido, actuad.

Bibliografía:

[1] La Rosa Blanca. Los estudiantes que se alzaron contra Hitler; José M. García Pelegrín - Madrid - LibrosLibres - 2006.