Causas de la Guerra VI: Causa psicológica
Junio 1, 2008
Este artículo está dentro de una serie de textos que estoy escribiendo sobre la Gran Guerra; para leer el escrito anterior, pulsa aquí.
La década anterior a la Gran Guerra estuvo marcada por una serie de crisis internacionales que, si bien no desembocaron en un gran conflicto, favorecieron la consolidación de dos bloques enfrentados.
Podemos distinguir las siguientes crisis en política internacional entre 1905 y 1913:
- 1905-1906. Primera crisis marroquí.
- 1908-1909. Los Habsburgo anexionan Bosnia a su imperio.
- 1911. Segunda crisis marroquí.
- 1913. Segunda Guerra de los Balcanes.
Así, paulatinamente, se fue forjando una opinión pública que no sólo veía el enfrentamiento como algo inevitable, sino que lo deseaba como si de un bien se tratase: unos jefes de Estado que favorecieron el rearme y planificaron conscientemente las distintas políticas de alianzas en caso de que estallase el conflicto; unas autoridades militares que estudiaban con ahínco los planes de movilización a poner en práctica, las innovaciones armamentísticas y la forma de abastecer a las tropas del frente; unas masas populares plenamente empapadas de la propaganda nacionalista que les llegaba desde los medios… todo parece indicar que se vivía en un ambiente prebélico.
Además, a muchas de las naciones involucradas a posteriori en el conflicto les favorecía, en principio –luego resultó ser nefasta para todos-, el estallido de una guerra. De esta manera, nos encontramos con el caso de Alemania, aislada política y económicamente, cuya única salida era la ruptura violenta de su complicada situación internacional; el de Rusia, que tras su derrota con Japón necesitaba relanzar el sentimiento patriótico para acallar las voces revolucionarias; y el del Imperio Austro-húngaro, sumido en una importante crisis territorial que amenazaba con la descomposición de ese vasto domino plurinacional.
Por lo tanto, como factor de cohesión social, a casi todas las potencias les beneficiaba el surgimiento de un conflicto. Sin embargo, en lo relativo al momento –verano de 1914- y la duración del mismo, no todos resultaban igual de favorecidos. Así, el momento era idóneo para dos naciones como Alemania y Austria-Hungría siempre que el conflicto no se prolongase en exceso; mientras que para Rusia, Inglaterra y Francia la Gran Guerra estalló demasiado pronto, estando estos en pleno proceso de rearme.
Bibliografía:
[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.
[2] Los siete pecados capitales del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.
[3] La Primera Guerra Mundial; Hew Strachan – Barcelona – Crítica – 2004.
[4] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.
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