Memorias: 28 de agosto, lunes
Agosto 28, 2008
Este artículo se inserta dentro del conjunto de recopilaciones que estoy haciendo en torno a los diarios de Viktor Kemplerer. Para leer el artículo anterior pulsa aquí.
(…) Al día siguiente: ultimátum del gobierno. En el plazo de cuatro días tengo que aportar pruebas de que soy ex combatiente, cosa que hasta ahora “sólo he demostrado con carácter de probabilidad”. Hoy ha llegado de Múnich mi “certificado de haber combatido en el frente”. Se refiere a “un combate” y a “lucha de trincheras en el Flandes francés del 19 de noviembre de 1915 al 19 de febrero de 1916”. Eva dijo enseguida que eso no era cierto, y en efecto, repasando mis cartas, encontré que el 4 de abril yo seguía en el frente y que no llegué al hospital de sangre hasta ese mismo día. No me gusta repasar esos paquetes de cartas polvorientas. Por lo demás, con ese certificado basta; no pienso reclamar.
Bibliografía:
[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.
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El americanismo III: consumo y sociedad de masas
Agosto 27, 2008
Este artículo está dentro de una serie de textos que estoy escribiendo sobre el periodo de entreguerras; para leer el escrito anterior, pulsa aquí.
El segundo aspecto a tener en cuenta era el consumo; es decir, que la demanda absorbiese la oferta empresarial. Con éste fin se desarrollaron los siguientes mecanismos:
- Imparable progreso de la publicidad, que pasó a utilizar medios como la prensa, la radio, los carteles y los luminosos. Se realizaron importantes inversiones en éste campo, que, como se fue comprobando más adelante, acabaron siendo muy rentables. Los principales productos anunciados fueron: los alimentos, los chocolates, los chicles, las bebidas, los tabacos, los productos de belleza e higiene, los perfumes, la ropa y los complementos, el menaje y el hogar, el sonido, los automóviles, las camionetas, y los complementos para vehículos.
- Creció la capacidad adquisitiva de la población gracias al desarrollo del crédito y la caída en desuso de la costumbre del ahorro. Se trataba de poner de moda el consumo-disfrute, en el que jugó un papel fundamental la facilidad dada al consumidor de poder comprar a plazos. De ésta manera, las sociedades de crédito y el crédito mismo se extendieron por el mundo, generalizándose el endeudamiento. Todo éste complejo sistema permitió que la demanda creciera enormemente, ya que la mayoría de la población tenía acceso a casi todos los productos.
- Los cambios en las condiciones de vida, en el trabajo y en el grado de urbanización –mayor durante éstos años-, permitió que se desarrollara con fuerza la civilización de masas.
- El desarrollo de los medios de comunicación fue otro de los factores que posibilitó el aumento de la demanda y la aparición de la cultura de masas. La prensa, la radio, el cine, la industria del ocio… todos se adecuaron a los nuevos tiempos, pasando a formar parte de todo éste engranaje publicitario. Al igual que la sociedad, los medios sufrieron un importante cambio: surgió la prensa de masas, portadora de grandes titulares y rebosante de sensacionalismo; la radio, medio de comunicación estrella de la época, se generalizó entre la población, llegando a convertirse en un medio accesible para todos; y el cine por su parte se convirtió en un importante elemento de ocio.
- Todo esto permitió la difusión del americanismo como forma de cultura: música, moda, entretenimientos…
Bibliografía:
[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.
[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.
[3] El periodo de entreguerras en Europa; Martin Kitchen – Madrid – Alianza Editorial – 1992.
[4] Sociedad y cultura en la República de Weimar: el fracaso de una ilusión; José Ramón Díez Espinosa – Valladolid – Universidad – 1996.
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El proyecto francés II: La sustitución dinástica
Agosto 26, 2008
Este artículo está dentro de una serie de textos que estoy escribiendo sobre la España de Fernando VII; para leer el escrito anterior, pulsa aquí.
La sustitución dinástica se llevó a cabo en España por medio de las abdicaciones –Fernando VII y Carlos IV- de Bayona. Napoleón, dueño desde ese momento de la Corona hispánica, decidió entonces dividir el poder: los aspectos militares quedaron bajo el mando de Murat, y los políticos en manos de José I. Además, con la intención de ganarse a la población autóctona, hizo tres promesas: respeto a la integridad del país, a su independencia, y a la religión católica. Estos compromisos demuestran el gran conocimiento que el emperador tenía de la realidad española. Sin embargo, su proyecto fue rechazado de forma mayoritaria. Los absolutistas vieron en él un ataque a sus principios, los liberales consideraban que se les proponía un liberalismo imperfecto, y el pueblo mostró una gran fidelidad a la dinastía de los Borbón.
La actuación política de los gobiernos napoleónicos puede resumirse en los siguientes puntos:
- Necesidad de limitar el poder de la Iglesia; en lo económico por medio de la desamortización, en lo jurídico con la eliminación del código canónico y el fuero, y en lo personal con los procesos de exclaustración. Además, se llevó a cabo la abolición de la Inquisición.
- Elaboración del Código Civil y del Código Penal.
- Reforma administrativa; división territorial en más de ochenta prefecturas.
- Reforma de la Hacienda; su finalidad era acabar con la enorme deuda pública del reino. Esto no era fácil, ya que buena parte de la población –los privilegiados- gozaban de exención fiscal. El problema se solucionó aplicando el principio revolucionario de Igualdad.
Bibliografía:
[1] Historia Contemporánea de España II; Javier Paredes (Coord.) – Madrid – Ariel – 2005.
[2] Historia Contemporánea de España II; José Luis Comellas – Madrid – Rialp – 1986.
[3] Historia de España; José Luis Martín, Carlos Martínez Shaw, Javier Tusell – Madrid – Taurus – 1998.
[4] Las Cortes de Cádiz; Federico Suárez Verdeguer – Madrid – Rialp – 1982.
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El americanismo II: producción en masa
Agosto 25, 2008
Este artículo está dentro de una serie de textos que estoy escribiendo sobre el periodo de entreguerras; para leer el escrito anterior, pulsa aquí.
Se procedió a racionalizar la producción mediante los siguientes mecanismos:
- Proceso de mecanización; el trabajo humano y de la máquina de vapor fue sustituido por el de los motores eléctricos. Además, en el campo de las fuentes de energía, el carbón perdió la primacía a favor de la electricidad y el petróleo.
- Estandarización de los productos; se redujo la oferta a un tipo de materias tipo, es decir, se unificaron los modelos productivos con el fin de facilitar y acelerar los procesos de fabricación. Éste fenómeno nos lo describe ampliamente el periodista español Julio Camba en un capítulo de La ciudad automática.
- Organización más racional del trabajo; se aplicaron los principios de Taylor: cronometrar los tiempos de cada operación con el fin de establecer un ritmo estándar; eliminación de los tiempos muertos y de los movimientos inútiles; cálculo de cada movimiento; mano de obra no especializada, ya que los movimientos a realizar, en general muy sencillos, no la requerían. De éstos obreros inexpertos nos habla Louise Ferdinand Céline en Viaje al fondo de la noche cuando narra cómo, a pesar de sus limitaciones, fue contratado en la fábrica de automóviles Ford en Detroit.
- Organización en cadena del trabajo siguiendo el método fordista, es decir, descomponiendo éste en procesos. Tanto la narración de Louise Ferdinand Céline en Viaje al fondo de la noche como el film de Charles Chaplin Tiempos modernos, son buenos ejemplos de esto.
- Concentración empresarial, bien por medio de trust, holding o konzert, que acabó por generar grandes empresas. Este proceso se vio favorecido, además, por los avances tecnológicos, productivos, y por la necesidad de controlar a la competencia.
Bibliografía:
[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.
[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.
[3] El periodo de entreguerras en Europa; Martin Kitchen – Madrid – Alianza Editorial – 1992.
[4] Sociedad y cultura en la República de Weimar: el fracaso de una ilusión; José Ramón Díez Espinosa – Valladolid – Universidad – 1996.
[5] La ciudad automática; Julio Camba – Madrid – Espasa-Calpe – 1950.
[6] Viaje al fondo de la noche; Louise Ferdinand Céline – 1932.
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El proyecto francés I: Las Cortes de Bayona
Agosto 23, 2008
Este artículo está dentro de una serie de textos que estoy escribiendo sobre la España de Fernando VII; para leer el escrito anterior, pulsa aquí.
Uno de los objetivos de la invasión napoleónica era dotar a España de una nueva estructura política acorde con el modelo francés. Para alcanzar este fin, se tomaron tres medidas: convocatoria de Cortes en Bayona (1808), creación de nuevas instituciones, y sustitución dinástica. Nos detendremos brevemente en el primer y tercer aspecto.
En la convocatoria de Cortes se aprobó el Estatuto de Bayona, de marcado carácter liberal. Sin embargo, la elaboración de este texto y buena parte de sus contenidos recordaban bastante a la manera de proceder del Antiguo Régimen. Para empezar, no se reconocía la soberanía nacional, jugando las Cortes de Bayona un papel meramente consultivo. No redactaron nada, se les propuso un texto salido de la pluma de Napoleón –carta otorgada- que no podían modificar ni rechazar. Además, según lo estipulado en el nuevo Estatuto, las reuniones de Cortes seguirían organizándose por estamentos. En definitiva, se trataba de un documento que dejaba de lado muchos principios del nacionalismo y del constitucionalismo. Sin embargo, no hemos de olvidar que se situaba en la tradición revolucionaria francesa; y, aunque era menos avanzado que la Constitución gaditana de 1812, esta se inspiró en el texto de Bayona para elaborar buena parte de su obra legislativa.
Bibliografía:
[1] Historia Contemporánea de España II; Javier Paredes (Coord.) – Madrid – Ariel – 2005.
[2] Historia Contemporánea de España II; José Luis Comellas – Madrid – Rialp – 1986.
[3] Historia de España; José Luis Martín, Carlos Martínez Shaw, Javier Tusell – Madrid – Taurus – 1998.
[4] Las Cortes de Cádiz; Federico Suárez Verdeguer – Madrid – Rialp – 1982.
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