La experiencia soviética
Septiembre 29, 2008
Iniciamos el repaso de la primera postguerra europea. Este bloque de artículos se inserta dentro de un grupo más amplio que, emulando a Stefan Zweig, he titulado El mundo de ayer. Para leer los artículos dedicados al periodo de entreguerras (1918-1939), haz clic aquí. Les dejo con la cita introductoria que he sacado del citado autor:
(Stefan Zweig, El mundo de ayer) “Finalmente llegamos a la estación fronteriza de Negorolie. Por encima de la vía se extendía una tira de tela roja como la sangre con una inscripción cuyas letras cirílicas yo era incapaz de leer. Me las descifraron: ¡Proletarios de todos los países, uníos! Al pasar por debajo de esa cinta de color rojo ardiente se entraba en el imperio del proletariado, la Unión Soviética, un mundo nuevo (…) en aquellos días en que la Revolución rusa todavía celebraba sus esponsales con la idea de la humanidad y el pensamiento idealista, veíamos nacer en Oriente un incierto resplandor. Éramos unos necios, lo sé”.
Bibliografía:
[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.
[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.
[3] El periodo de entreguerras en Europa; Martin Kitchen – Madrid – Alianza Editorial – 1992.
[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.
[5] El pacto con el diablo; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2007.
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La crisis ideológica III: los totalitarismos
Septiembre 24, 2008
Este artículo está dentro de una serie de textos que estoy escribiendo sobre el periodo de entreguerras; para leer el escrito anterior, pulsa aquí.
Los totalitarismos, tanto de izquierdas como de derechas, son fácilmente reconocibles por las siguientes características fundamentales:
- Una ideología específica y oficial que los inunda todo.
- Un sistema político basado en la supresión de todos los partidos menos el oficial –es decir, sistema de partido único-, el sometimiento del legislativo al ejecutivo, el culto a la personalidad del líder, y la movilización de las masas, especialmente las juveniles.
- Subordinación del individuo a la sociedad y al Estado, siendo éste último el encargado de adoctrinarle en la ideología oficial y reprimirle si fuera necesario.
- Un sistema económico controlado totalmente por el Estado, que se encarga de coordinar todos los elementos de la economía y expresar sus objetivos básicos mediante los planes de desarrollo.
Bibliografía:
[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.
[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.
[3] El periodo de entreguerras en Europa; Martin Kitchen – Madrid – Alianza Editorial – 1992.
[4] Sociedad y cultura en la República de Weimar: el fracaso de una ilusión; José Ramón Díez Espinosa – Valladolid – Universidad – 1996.
[5] Los orígenes del totalitarismo; Hannah Arendt – Madrid – Alianza -2006.
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Proyecto español III: Tarea social
Septiembre 23, 2008
Este artículo está dentro de una serie de textos que estoy escribiendo sobre la España de Fernando VII; para leer el escrito anterior, pulsa aquí.
Las nuevas Cortes también emprendieron la tarea de transformar la sociedad. Mediante el desmantelamiento de sus bases jurídicas, económicas y políticas, se procedió a la abolición de la sociedad estamental. Se trataba, pues, de imponer la sociedad de clases. El primer paso para esto fue la abolición del régimen señorial con sus relaciones de dependencia y vinculación a un señorío. Por un decreto de agosto de 1811 se estableció que:
- Los derechos territoriales permanecen en el señor, pero no como propiedad imperfecta, sino como perfecta o capitalista.
- Los derechos jurisdiccionales pasaron a la nación, titular de la soberanía.
- Los privilegios y monopolios, previa indemnización, también pararon a la nación.
Como consecuencia de estas medidas cabe destacar la eliminación jurídica y política del régimen señorial; lo que supuso también el fortalecimiento económico de los señores. Dentro de estas reformas, también se procedió a la abolición de los gremios y del mayorazgo.
Bibliografía:
[1] Historia Contemporánea de España II; Javier Paredes (Coord.) – Madrid – Ariel – 2005.
[2] Historia Contemporánea de España II; José Luis Comellas – Madrid – Rialp – 1986.
[3] Historia de España; José Luis Martín, Carlos Martínez Shaw, Javier Tusell – Madrid – Taurus – 1998.
[4] Las Cortes de Cádiz; Federico Suárez Verdeguer – Madrid – Rialp – 1982.
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La crisis ideológica II: teorías en torno a la quiebra de las democracias
Septiembre 22, 2008
Este artículo está dentro de una serie de textos que estoy escribiendo sobre el periodo de entreguerras; para leer el escrito anterior, pulsa aquí.
En un principió, muchos investigadores afirmaban que la clave de la quiebra de las democracias había que buscarla en el fascismo. E. Hobsbawm, principal defensor de esta postura, afirmaba que, al haber sido sustituidas por la derecha todas las democracias derrocadas en el periodo de entreguerras, el peligro vendría pues de ese lado. Además, señalaba que la operatividad soviética durante esos años era prácticamente inexistente porque:
- La Unión Soviética se encontraba aislada y centrada en sus importantes problemas internos.
- Las oleadas revolucionarias bolcheviques habían experimentado un notable retroceso desde 1921.
- Los movimientos marxistas socialdemócratas colaboraban con el sistema.
- Los movimientos específicos comunistas eran débiles y, en algunos países, se encontraban escindidos o prohibidos.
Más adelante fueron surgiendo una serie de teorías que culpaban al comunismo de la crisis del sistema liberal democrático. Estos veían el fascismo como una respuesta al comunismo surgida a partir del miedo a la expansión del bolchevismo.
Además, también fueron apareciendo teorías más moderadas, cuyo principal representante fue Linz. Éste afirma que la propia crisis de legitimidad experimentada por la democracia favoreció el desarrollo de los grupos antisistema. De esta manera, la subida al poder de uno de estos elementos no es la causa de la crisis, sino su manifestación.
Una vez expuestas las principales teorías en torno a la cuestión, procederemos a revisarlas, matizarlas y extraer nuestras conclusiones. En primer término, abordando la cuestión de la debilidad comunista, hemos de señalar que:
- No sólo afectó a Rusia, así que esta no es el único –si el principal- transmisor.
- El mero hecho de la existencia de una alternativa es, sin lugar a dudas, un factor de desestabilización para otros países, y especialmente los fronterizos.
- La Internacional comunista está presente en muchos países.
- Genera miedo en la sociedad capitalista, donde existe una gran confusión entre comunismo y socialismo.
En segundo lugar procederemos a limitar el papel jugado por el fascismo, a demostrar que se trató únicamente de un factor más:
- En las naciones donde existía una democracia estable apenas tuvo seguidores.
- Sólo llegaron al poder en Italia y Alemania; en otros países compartieron el poder.
- En ciertos regímenes autoritarios se receló del fascismo, que llegó incluso a ser perseguido.
- No es la única alternativa existente en la derecha, ya que existía también un conservadurismo tradicional y otro de corte corporativista. Si bien es verdad que estas tres variantes tenían muchos elementos comunes –eran contrarios a la revolución social posterior a 1914 y a las instituciones liberales; favorecían al ejército, a la policía y a los aparatos represivos; eran de carácter nacionalista- no es menos cierto que también existían diferencias –mientras que el fascismo buscaba destruir el sistema vigente, movilizar a las masas, llevar a cabo una revolución que mire al futuro…; los conservadurismos luchaban por una vuelta al pasado-.
Por tanto, siguiendo las directrices marcas por E. Nolte en La época del fascismo, podemos concluir afirmando que existían dos grandes grupos de ideología antisistema: el autoritarismo y el totalitarismo, dentro del cual encontraríamos al fascismo y al comunismo.
Por último, nos dejaremos guiar por Pomian en lo referente a la explicación de por qué cae la democracia. Según éste autor, a finales del siglo XIX existía ya una lucha por la legitimidad entre las instituciones democráticas y las tradicionales. Esta se intensificó a partir de 1914, finalizando la Gran Guerra con dos resultados: la consolidación de la democracia y la aparición de la alternativa comunista. De esta manera, a lo largo de los años veinte, se abrieron numerosas posibilidades: bien la erosión del sistema democrático, bien la del tradicional, o bien la de ambos. Esto condujo, según el caso, a tres soluciones: la democracia parlamentaria, las dictaduras autoritarias, y los regímenes totalitarios.
Bibliografía:
[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.
[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.
[3] El periodo de entreguerras en Europa; Martin Kitchen – Madrid – Alianza Editorial – 1992.
[4] Sociedad y cultura en la República de Weimar: el fracaso de una ilusión; José Ramón Díez Espinosa – Valladolid – Universidad – 1996.
[5] La época del fascismo; Ernst Nolte – Madrid – Península – 1967.
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