Este artículo está dentro de una serie de textos que estoy escribiendo sobre el periodo de entreguerras; para leer el escrito anterior, pulsa aquí.

En un principió, muchos investigadores afirmaban que la clave de la quiebra de las democracias había que buscarla en el fascismo. E. Hobsbawm, principal defensor de esta postura, afirmaba que, al haber sido sustituidas por la derecha todas las democracias derrocadas en el periodo de entreguerras, el peligro vendría pues de ese lado. Además, señalaba que la operatividad soviética durante esos años era prácticamente inexistente porque:

- La Unión Soviética se encontraba aislada y centrada en sus importantes problemas internos.

- Las oleadas revolucionarias bolcheviques habían experimentado un notable retroceso desde 1921.

- Los movimientos marxistas socialdemócratas colaboraban con el sistema.

- Los movimientos específicos comunistas eran débiles y, en algunos países, se encontraban escindidos o prohibidos.

Más adelante fueron surgiendo una serie de teorías que culpaban al comunismo de la crisis del sistema liberal democrático. Estos veían el fascismo como una respuesta al comunismo surgida a partir del miedo a la expansión del bolchevismo.

Además, también fueron apareciendo teorías más moderadas, cuyo principal representante fue Linz. Éste afirma que la propia crisis de legitimidad experimentada por la democracia favoreció el desarrollo de los grupos antisistema. De esta manera, la subida al poder de uno de estos elementos no es la causa de la crisis, sino su manifestación.

Una vez expuestas las principales teorías en torno a la cuestión, procederemos a revisarlas, matizarlas y extraer nuestras conclusiones. En primer término, abordando la cuestión de la debilidad comunista, hemos de señalar que:

- No sólo afectó a Rusia, así que esta no es el único –si el principal- transmisor.

- El mero hecho de la existencia de una alternativa es, sin lugar a dudas, un factor de desestabilización para otros países, y especialmente los fronterizos.

- La Internacional comunista está presente en muchos países.

- Genera miedo en la sociedad capitalista, donde existe una gran confusión entre comunismo y socialismo.

En segundo lugar procederemos a limitar el papel jugado por el fascismo, a demostrar que se trató únicamente de un factor más:

- En las naciones donde existía una democracia estable apenas tuvo seguidores.

- Sólo llegaron al poder en Italia y Alemania; en otros países compartieron el poder.

- En ciertos regímenes autoritarios se receló del fascismo, que llegó incluso a ser perseguido.

- No es la única alternativa existente en la derecha, ya que existía también un conservadurismo tradicional y otro de corte corporativista. Si bien es verdad que estas tres variantes tenían muchos elementos comunes –eran contrarios a la revolución social posterior a 1914 y a las instituciones liberales; favorecían al ejército, a la policía y a los aparatos represivos; eran de carácter nacionalista- no es menos cierto que también existían diferencias –mientras que el fascismo buscaba destruir el sistema vigente, movilizar a las masas, llevar a cabo una revolución que mire al futuro…; los conservadurismos luchaban por una vuelta al pasado-.

Por tanto, siguiendo las directrices marcas por E. Nolte en La época del fascismo, podemos concluir afirmando que existían dos grandes grupos de ideología antisistema: el autoritarismo y el totalitarismo, dentro del cual encontraríamos al fascismo y al comunismo.

Por último, nos dejaremos guiar por Pomian en lo referente a la explicación de por qué cae la democracia. Según éste autor, a finales del siglo XIX existía ya una lucha por la legitimidad entre las instituciones democráticas y las tradicionales. Esta se intensificó a partir de 1914, finalizando la Gran Guerra con dos resultados: la consolidación de la democracia y la aparición de la alternativa comunista. De esta manera, a lo largo de los años veinte, se abrieron numerosas posibilidades: bien la erosión del sistema democrático, bien la del tradicional, o bien la de ambos. Esto condujo, según el caso, a tres soluciones: la democracia parlamentaria, las dictaduras autoritarias, y los regímenes totalitarios.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[3] El periodo de entreguerras en Europa; Martin Kitchen – Madrid – Alianza Editorial – 1992.

[4] Sociedad y cultura en la República de Weimar: el fracaso de una ilusión; José Ramón Díez Espinosa – Valladolid – Universidad – 1996.

[5] La época del fascismo; Ernst Nolte – Madrid – Península – 1967.

Para leer el siguiente artículo dedicado al mundo de entreguerras, pulsa aquí.

2 Responses to “La crisis ideológica II: teorías en torno a la quiebra de las democracias”

  1. hperini Says:

    ¿porque no incluís a españa entre los países a donde llegó el fascismo carlos?

  2. Carlos Says:

    Es una buena pregunta Hugo que, además, nos podría llevar muy lejos. Trataré de ser breve.

    En primer lugar, mientras Alemania e Italia viven durante ese periodo casi exclusivamente bajo un régimen fascista o nazifascista, España pasa por el régimen autoritario de Primo de Rivera, la II República, la Guerra Civil y el comienzo del régimen de Franco. Por tanto, el itinerario político español es muy complejo, no equiparable al de Italia y Alemania.

    En segundo lugar, si bien podemos considerar como fascista la primera etapa del franquismo (1939-1943), no toda la trayectoria del régimen estuvo marcado por esa ideología; varió a lo largo de su casi cuarenta años. Por contra, Italia y Alemania vivieron todos esos años bajo regímenes monolíticos que, además, desaparecieron a la vez, mientras la España de Franco seguía existiendo.

    En resumen ¿hay una España fascista? Si, pero no al incluyo porque durante esos años el país varió de regimen mucho más que los dos fascismos clásicos -italiano y alemán-; y, además, tras la II GM varió notablente su ideología hasta el punto de, a partir de 1945, no poder ser considerado fascismo. Cito sólo Italia y Alemania por su carácter prototípico, por la “perfección” que alcanzaron en la construcción del fascismo. España, en mi opinión, sin dejar de serlo, no alcanzó ese grado de “perfección”.


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