Este artículo se inserta dentro del conjunto de recopilaciones que estoy haciendo en torno a los diarios de Viktor Kemplerer. Para leer el artículo anterior pulsa aquí.

Annemarie, que vino el domingo, contó que había muerto Fritz Kopke, el periodista (Círculo de Harms) de Leipzig. Poco más de cuarenta años. Me ha hecho mucha impresión. Le dije a Annemarie: ¿Dónde está su alma inmortal? Hay gente feliz que cree firmemente en ella. Annemarie, casi horrorizada, muy impulsiva: “¡Pero Victor! ¡Todos los cristianos lo creen!”. y después: “¡Si ni siquiera se tuviera esa perspectiva de que después todo va a ser mejor!”. De modo que ella, la cirujana, la que tiene bajo el bisturí el cadáver, el cerebro, culta y con estudios…, parece que en lo más hondo y a pesar de sus cinismos y de que no pisa una iglesia, tiene fe, al menos con esperanza.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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