Memorias: 21 de febrero, tarde

febrero 21, 2008

Este artículo se inserta dentro del conjunto de recopilaciones que estoy haciendo en torno a los diarios de Viktor Kemplerer. Para leer el artículo anterior pulsa aquí.

(…) Desde hace unas tres semanas, depresión por este régimen reaccionario. Yo no escribo aquí historia contemporánea. Pero sí quiero dejar constancia de mi amargura, que nunca me habría considerado capaz de sentir aún hasta este punto. Es una ignominia, que aumenta cada día. Y todo el mundo guarda silencio y dobla el espinazo, más que nadie los judíos y su prensa democrática. Una semana después del nombramiento de Hitler (5 de febrero) estuvimos en casa de los Blumenfeld junto con Raab. Raab, economista, rebosante de dinamismo y siempre con esos aires de superioridad, presidente del Club Humboldt, soltó una larga parrafada explicando que había que votar a los Deutschnationale para fortalecer el ala derecha de la coalición. Yo le contradije enfurecido. Interesante su opinión de que Hitler terminará en delirio religioso… Lo que más me impresiona es la ceguera de la gente frente a lo que está sucediendo, qué falta de idea en cuanto a las verdaderas relaciones de poder ¿Quién obtendrá la mayoría el 5 de marzo? ¿Aceptarán el terror y por cuánto tiempo? Nadie es profeta. Entretanto, lo inseguro de la situación influye en cada detalle. Cualquier intento de tomar un préstamo para construir una casa acaba en fracaso. Es una carga enorme para nosotros.

El 14 de febrero estuvieron aquí los Thiele y nos invitaron a cenar en el Ratskeller. Melanie contó que su marido no debía saber que Wolfgang, el hijo estudiante de químicas, un buen chico, lleva en Francfort el uniforme de Hitler. Él, Thiele, se declaró contrario a Hitler pero a favor de la prohibición del Partido Comunista.

(…) Los periódicos decían que Baeumler había sido designado candidato al Ministerio de Cultura prusiano en el gabinete de Hitler. (Junto con Krieck.) En una reunión del departamento se comportó como si ya fuese ministro. Se deliveró sobre cómo salvar el PI (Instituto Pedagógico), que corre serio peligro. Los nacionalistas no quieren estudios universitarios para los maestros. “Usted sobreestima la influencia de los nacionalistas en la coalición”, dijo Baeumler. Política por doquier, y por doquier terror de las derechas.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

Para leer el siguiente escrito de este intelectual judío, pulsa aquí.

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