Memorias: 22 de marzo

marzo 22, 2008

Este artículo se inserta dentro del conjunto de recopilaciones que estoy haciendo en torno a los diarios de Viktor Kemplerer. Para leer el artículo anterior pulsa aquí.

(…) Cuenta que en su escuela, en Meissen, todos se arrastran ante la cruz gamada, tienen miedo de perder el puesto, se vigilan mutuamente y desconfían unos de otros. Un joven con cruz gamada llega a una escuela con no sé qué misión. Al punto, una clase de niñas de catorce años empieza a cantar el himno de Horst Wessel. Cantar por los pasillos está prohibido. La señorita Weichmann está de guardia. “Tiene usted que prohibir esos berridos”, le urgen las compañeras. – “¡Hágalo ustes! Si yo prohíbo esos berridos, dicen que estoy contra un himno nacionalsocialista y me echan”. Las niñas siguen berreando. – En una farmacia hay una pasta de dientes con la cruz gamada. – Un ambiente de temor, como el que tuvo que haber en Francia bajo los jacobinos. Todavía no tiembla uno por la propia vida: pero sí por el pan y la libertad.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

Para leer el siguiente escrito de este intelectual judío, pulsa aquí.

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