Memorias: 12 de abril, miércoles noche

abril 12, 2008

Este artículo se inserta dentro del conjunto de recopilaciones que estoy haciendo en torno a los diarios de Viktor Kemplerer. Para leer el artículo anterior pulsa aquí.

Por la tarde –hermoso paseo pero con molestias cardíacas-, en la oficina municipal de Dölzschen, yo solo. Para pedir que me permitan pagar a plazos lo que cuesta la canalización (340 marcos). Me han concedido seis plazos. Allí, en el pueblo, el alcalde socialdemócrata, destituido. A mí me recibieron el comisario (un gigante nórdico, con barbita en punta) y el inspector de la construcción, redondo como una bola, ambos con uniformes de las SA. La primera vez que he tramitado un asunto con gente así. Ambos muy correctos, el comisario un poco reservado, claramente deseoso de guardar una actitud digna, el gordo un sajón campechano, que se puso a charlar conmigo sobre la universidad y el PI; tengo que subrayar una vez más: ambos extraordinariamente correctos. Pero por primera vez he tenido esta tarde una demostración ad oculos de que estábamos verdaderamente a merced de la dictadura del Partido, del “Tercer Reich”, de que el Partido no intenta en absoluto disimular su absoluta prepotencia.

Y cada día nuevas monstruosidades. En Chemnitz, un abogado judío, secuestrado y muerto a tiros. “Procuradores con uniforme de las SA, vulgares asesinos”. Decreto de aplicación de la ley del funcionariado. Judío, cuando uno de los abuelos es judío. “En caso de duda, decide el experto en investigación racial del Ministerio del interior”. En todas las empresas, el obrero o empleado que no tenga ideología nacional puede ser despedido, debiendo ser sustituido por otro de ideología nacional. Hay que asesorarse en las células nacionalsocialistas de las empresas. Etc., etc. De momento estoy a salvo. Pero como está a salvo en el patíbulo quien tiene la soga al cuello. En cualquier momento, una nueva “ley” puede dar la patada a la tarima en la que me encuentro y entonces me quedaré colgado.

Siempre estoy a la escucha de “síntomas”. Un furioso discurso de Hugenberg; Oberfohren, el líder del grupo parlamentario Deutschnational renuncia a su mandato. Tensiones entre SA y Stahlhelm; pero ¿qué significa todo eso? El poder, un inmenso poder, está en manos de los nacionalsocialistas: medio millón de hombres armados, todos los cargos y recursos públicos, la prensa y la radio, la opinión de las masas enajenadas. No veo de dónde podría venir la salvación.

(…) El Ministerio de Instrucción Pública español le ha ofrecido a Einstein una cátedra en una universidad española, él ha aceptado. Éste es el chiste más memorable de la historia universal. Alemania establece la limpieza de sangre, España ofrece una cátedra al judío alemán.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

Para leer el siguiente escrito de este intelectual judío, pulsa aquí.

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