Este artículo se inserta dentro del conjunto de recopilaciones que estoy haciendo en torno a los diarios de Viktor Kemplerer. Para leer el artículo anterior pulsa aquí.

El sábado les leí a mis invitados el “epílogo”. Horrorizados. Que cómo puedo tener en mi casa algo así. Köhler me aconsejó que lo escondiera detrás de un cuadro. – Pero ¿dónde meter mis diarios? Espero día tras día. Ningún cambio. A veces pierdo por completo los ánimos y creo que este régimen se mantendrá y me sobrevivirá (…).

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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