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(…) El 8 de septiembre cenamos en casa de los Blumenfeld. Estuvieron también la señora Dember y el señor Gerstle. Dember ha hecho un viaje misterioso a Suiza, va a firmar un contrato con Turquía y será unos años profesor de la Universidad de Constantinopla. La señora Gerstle estaba en Königsberg, ayudando a hacer maletas. La familia Sebba se va, en efecto, a Haifa; mañana la vermos probablemente allí. La postura de Gerstle me desagradó. Parecía haberse reconciliado con la situación, en cualquier caso estaba resignado a la voluntad divina, calificó de genio a Hitler, no quería “subestimar al adversario”, el estado actual de las cosas por lo visto no le parecía el peor de todos los posibles estados de cosas, etc., etc.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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(…) El sábado, 2 de septiembre, en casa de los Köhler. Visita agradable, tranquila. Hace bien estar con “arios” para los que la tiranía actual es tan terrible como para nosotros.

(…) Esta absurda tiranía, que no cesa, la inseguridad y lo ignominioso de nuestra situación en el Tercer Reich. Mi esperanza de un próximo cambio se disipa. Las calles repletas de SA. En Nuremberg, justo en estos días, como un huracán, la asamblea del Partido. La prensa ensalza a Hitler, como si fuera Dios y sus profetas en uno.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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(…) Al día siguiente: ultimátum del gobierno. En el plazo de cuatro días tengo que aportar pruebas de que soy ex combatiente, cosa que hasta ahora “sólo he demostrado con carácter de probabilidad”. Hoy ha llegado de Múnich mi “certificado de haber combatido en el frente”. Se refiere a “un combate” y a “lucha de trincheras en el Flandes francés del 19 de noviembre de 1915 al 19 de febrero de 1916”. Eva dijo enseguida que eso no era cierto, y en efecto, repasando mis cartas, encontré que el 4 de abril yo seguía en el frente y que no llegué al hospital de sangre hasta ese mismo día. No me gusta repasar esos paquetes de cartas polvorientas. Por lo demás, con ese certificado basta; no pienso reclamar.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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Todos los días un poco del siglo XVIII –el propio siglo y sobre el siglo- y cada día más desanimado: “Un instrumento ciego exige Dios de mí”; soy muy viejo para atacar el tema con desenvoltura (…).

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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(…) Todavía no he recibido de Múnich el certificado de ex combatiente. No hace falta mucha imaginación para ver adónde lleva esto: que Múnich no encuentra los papeles –ya me han hecho una pregunta al respecto- y que acto seguido me destituyan de la cátedra.

(…) me creo y no me creo que la opinión de las masas siga siendo realmente favorable a Hitler. Demasiados signos de lo contrario. Pero todos, literalmente todos, están muertos de miedo. Ya no hay carta, ni conversación telefónica, ni palabra en la calle que no pueda ser objeto de denuncia. Cada uno tiene miedo de que el otro sea un traidor y un espía. La señora Krappmann nos previene contra la señora Lehmann, demasiado nacionalsocialista, y la señora Lehmann nos cuenta con gran amargura que su hermano ha sido condenado a un año de prisión por haberle prestado un “auténtico comunista” un ejemplar de Rote Fahne, pero el “auténtico” resultó ser un espía (…).

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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Hace unas semanas les dejaba con un video de Jesse Owens, atleta norteamericano de color que resultó ser uno de los grandes triunfadores de las Olimpiadas de 1936. Pues bien, ahora les ofrezco un video recopilatorio de esos Juegos Olímpicos celebrados en Berlín. La propaganda de tipo nacionalsocialista se deja sentir en casi todas las imágenes.

El incendio del Reichstag

agosto 10, 2008

En nuestro repaso a la Alemania de Entreguerras, no podía faltar un espacio dedicado al incendio del Reichstag en 1933. Para informarse mejor de este acontecimiento, pueden leer El incendio del Reichstag en este mismo blog.