Este artículo se inserta dentro del conjunto de recopilaciones que estoy haciendo en torno a los diarios de Viktor Kemplerer. Para leer el artículo anterior pulsa aquí.

Mis clases: francés antiguo con seis alumnos, historia de la cultura con unos veinte, el seminario correspondiente con diez. Todo sin incidentes. Pero no examino, en conformidad con la “petición” del rectorado. Tampoco he estado en la reunión del departamento. Hemos tenido visitas solidarias: la noche después de la reunión del departamento, la señora Kühn, el domingo siguiente, los Delekat. Delekat venía de predicar en la Kreuzkirche, porque allí se puede “decir más” que en las clases. Iba de levita, en un maletín llevaba sus ropas litúrgicas. Una visita de la señora Hirche. El agradecimiento y el miedo libran un combate en el alma de los Hirche. Él ha tenido que afiliarse al Partido Nacionalsocialista; el chico está en las primeras semanas de la Reichswehr. El haber entrado allí como aspirante a oficial me lo debe en grandesima parte a mí (informe y recomendación a los Rüdiger). Beste, ahora decano, amargado en su interior (es del Zentrum), está de mi parte. Pero por todas partes, impotencia, cobardía, miedo.

Rapidísimo avance de la política de catástrofe. Estoy a la espera. Con Thieme, que se declaro entusiasta partidario del nuevo gobierno, he roto abrupta y definitivamente. Nos invitó por teléfono a su casa. Le dije que no queríamos ir y que deseaba terminar la conversación Telefónica, y colgué.Annemarie teme perder el puesto porque se ha negado a participar en el solemne desfile del 1 de mayo. Ella (Deutschnational de pies a cabeza) cuenta: a un comunista de Heidenau le remueven el suelo del jardín porque piensan que tiene allí enterrado un fusil. Él lo niega, ellos no encuentran nada; para obligarle a confesar lo apalean hasta matarlo. El cadáver al hospital. Huellas de botas en el vientre, agujeros como puños en la espalda, los rellenan con algodón. Resultado oficial de la autopsia: causa de la muerte, disentería, lo que con frecuencia produce “manchas cadavéricas” prematuras.Las “noticias de atrocidades” son embustes y se castigan severamente.Jule Sebba, unos días en Dresde.

(…) De las infamias y monstruosidades de los nacionalsocialistas sólo anoto lo que de alguna manera me concierne personalmente. Todo lo demás puede leerse en los periódicos. El ambiente actual: esperar, visitas mutuas, contar los días, inhibición para hablar por teléfono y escribir cartas, leer entre líneas en los periódicos amordazados: todo eso habría que conservarlo alguna vez en unas memorias. Pero mi vida se acaba, y jamás escribiré esas memorias.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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Por la tarde –hermoso paseo pero con molestias cardíacas-, en la oficina municipal de Dölzschen, yo solo. Para pedir que me permitan pagar a plazos lo que cuesta la canalización (340 marcos). Me han concedido seis plazos. Allí, en el pueblo, el alcalde socialdemócrata, destituido. A mí me recibieron el comisario (un gigante nórdico, con barbita en punta) y el inspector de la construcción, redondo como una bola, ambos con uniformes de las SA. La primera vez que he tramitado un asunto con gente así. Ambos muy correctos, el comisario un poco reservado, claramente deseoso de guardar una actitud digna, el gordo un sajón campechano, que se puso a charlar conmigo sobre la universidad y el PI; tengo que subrayar una vez más: ambos extraordinariamente correctos. Pero por primera vez he tenido esta tarde una demostración ad oculos de que estábamos verdaderamente a merced de la dictadura del Partido, del “Tercer Reich”, de que el Partido no intenta en absoluto disimular su absoluta prepotencia.

Y cada día nuevas monstruosidades. En Chemnitz, un abogado judío, secuestrado y muerto a tiros. “Procuradores con uniforme de las SA, vulgares asesinos”. Decreto de aplicación de la ley del funcionariado. Judío, cuando uno de los abuelos es judío. “En caso de duda, decide el experto en investigación racial del Ministerio del interior”. En todas las empresas, el obrero o empleado que no tenga ideología nacional puede ser despedido, debiendo ser sustituido por otro de ideología nacional. Hay que asesorarse en las células nacionalsocialistas de las empresas. Etc., etc. De momento estoy a salvo. Pero como está a salvo en el patíbulo quien tiene la soga al cuello. En cualquier momento, una nueva “ley” puede dar la patada a la tarima en la que me encuentro y entonces me quedaré colgado.

Siempre estoy a la escucha de “síntomas”. Un furioso discurso de Hugenberg; Oberfohren, el líder del grupo parlamentario Deutschnational renuncia a su mandato. Tensiones entre SA y Stahlhelm; pero ¿qué significa todo eso? El poder, un inmenso poder, está en manos de los nacionalsocialistas: medio millón de hombres armados, todos los cargos y recursos públicos, la prensa y la radio, la opinión de las masas enajenadas. No veo de dónde podría venir la salvación.

(…) El Ministerio de Instrucción Pública español le ha ofrecido a Einstein una cátedra en una universidad española, él ha aceptado. Éste es el chiste más memorable de la historia universal. Alemania establece la limpieza de sangre, España ofrece una cátedra al judío alemán.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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