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(…) En la calle se dirigió a mí (al cabo de los años) el joven Fleischhauer. Se prepara para entrar definitivamente en la enseñanza, va a casarse, es Deutschnational. Estaba elegantemente vestido de paisano, con su novia. “No se extrañe si me ve alguna vez con uniforme del Stahlhelm pero con brazalete de la cruz gamada. Tengo que hacerlo; y en mi calidad de Stahlhelm soy distinto y mejor que un SA, y del Stahlhelm vendrá la salvación”. (“No de los demócratas: de los Deutschnationale”.)

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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(…) El martes acabé las clases. En esa clase de historia de la cultura me he permitido algunas semiocultas o evidentes osadías, en parte voluntaria, en parte involuntariamente. Habría podido costarme la cátedra. Lo más extraño ha sido mi relación con Eva Theissig, que me tiene gran apego y que es organizadora de células estudiantiles o algo así, en cualquier caso una personalidad del nuevo régimen. Cuando se despidió de mí para continuar sus estudios en Friburgo, le di el siguiente consejo: “¡Menos política y más ciencia! Y no se ponga usted demasiado a merced de esa causa. La suya es la ciencia: y tampoco puede saberse en política lo que traerá el porvenir. Usted me entiende: mi consejo me pone en manos de usted, yo sólo deseo su bien”. Me pregunto si podría seguir asesorándose conmigo. Creo que ella y miles de otros seguidores y miembros del Partido están desengañados hace tiempo. Creo (¿o sólo lo espero?) que esto no va a durar ya mucho tiempo. ¡Qué histeria en todas las palabras y obras del gobierno! Ese perpetuo amenazar con la pena de muerte, la toma de rehenes, hace poco la interrupción de todo el tráfico de viajeros de 12 a 12:40: ¡“Búsqueda de mensajes y de publicaciones contrarias al régimen en toda Alemania”! Además, continuamente esos artículos grotescos sobre la victoriosa batalla del trabajo en Prusia oriental” (donde, como es lógico, no hay parados en tiempo de siega), sobre el final del boicot extranjero, etc. (…).

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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(…) La situación política, desoladora. A no ser que sirva de consuelo o de esperanza el hecho de que la tiranía esté tomando formas cada vez más radicales, o sea, que se sienta cada vez menos segura de sí misma: la ceremonia junto a la tumba de “los que liquidaron a Rathenau”; la orden dada a todos los funcionarios (así que también a mí) de hacer el “saludo alemán”, al menos en las horas de servicio y en el lugar de trabajo. Ampliación: “se espera” que se emplee ese saludo en todas las demás ocasiones si no se quiere dar pie a la sospecha de que se rechaza conscientemente el nuevo sistema (el sombrero de Gessler redivivus). Hitler, en el noticiario, sólo unas pocas frases ante una gran asamblea –puño cerrado, rostro desencajado, gritos salvajes-, “el 30 de enero aún se reían de mí, esa risa se les va a cortar…”. Parece omnipotente, tal vez lo sea en este momento: pero el tono y la gesticulación eran de una cólera impotente. ¿Duda de su omnipotencia? ¿Se habla continuamente de milenios de duración, de adversarios exterminados cuando se está seguro de esa duración y de ese exterminio? He visto a Bruck, un hombre sufriente, acabado, hondamente deprimido.- Mi mejor alumna sigue siendo –y sigue teniéndome especial afecto- Eva Theissig: siempre con la cruz gamada como alfiler de corbata o de solapa.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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(…) Sebba habló sobre Alemania con un pesimismo terrible. Dijo que nos están haciendo un boicot férreo. Que con tiranía y medidas coercitivas extremas como tarjeta de racionamiento, reducción de sueldos, inflación, el gobierno se mantendrá algún tiempo, quizá todo el invierno, quizá más tiempo: pero que entonces vendrá un caos inimaginable, un baño de sangre. Porque cuando caiga este gobierno no habrá una “posición de repliegue” por estar destruidas todas las organizaciones. (En estas semanas ha sido disuelto el último partido, el Zentrum.) El peor pronóstico fue para los judíos. Dijo también que corre el fundado rumor de que Hitler, en acuerdo secreto, les ha garantizado a los polacos sus posesiones alemanas para tener mano libre en el interior. Y lo cierto es que hace unas semanas, de pronto, con su “discurso de paz”, vino un clima de distensión. En aquel momento el ejército polaco estaba preparado para iniciar la invasión, en Königsberg se sabía eso perfectamente. En los periódicos alemanes no había sino alarma bélica. Luego, de pronto, todo apaciguado. Y ahora esa monstruosa tiranía en el interior, la disolución de todos los partidos, esa insistencia diaria: los nacionalsocialistas somos el único poder, es nuestra revolución, Hitler es el amo absoluto (…).

Bibliografía:

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Nota lingüística: Goebbels, en la Escuela Superior de Ciencias Políticas, el 30 de junio (o sea, conferencia solemne) sobre el fascismo (o sea laudatorio): “El Partido Fascista (en Italia) ha montado (aufgezogen) una organización gigantesca de varios millones de personas en la que está todo reunido –teatro popular, juegos, deporte, turismo, excursiones a pie, cantos- y que el Estado subvenciona por todos los medios”.

(…) Jule Sebba y su familia se van pronto a Palestina. Sebba, el célebre comentador del derecho marítimo alemán, se ha quedado en Alemania sin medios de subsistencia. Estuvo también la señora Wiechmann. Su hermano, cuarenta y siete años, fiscal general del Tribunal de Apelación, ha pasado a la “jubilación profesional”. Porque ese puesto tenía que ocuparlo un nacionalsocialista y él siempre ha rechazado afiliarse a un partido.

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(…) Anteayer por la noche, Dember (él sólo) en casa. Sin embargo, esperando febrilmente, entre esperanza y desesperanza. Dice: Tenemos todos “mentalidad de emigrantes”, esperamos salvación del exterior, o sea, la derrota de Alemania, la invasión, etc. Esto coincide con la visita de la señorita Walter, el 21 de junio. Su padre fue sucesor del mío en Bromberg, ahora es rabino en Kassel. Ella ha terminado la carrera de económicas en Leipzig, es bibliotecaria en la Landesbibliothek, el despido lo tiene seguro, quiere irse a Palestina. Hace tiempo que es sionista, ortodoxa, kosher, flirtea con Rusia, y con todo culta y nada fanática, en el fondo. Pero nunca le ha tenido apego a Alemania, así que la herida interior es menor. Ha contado que los judíos rituales encargan la carne en Dinamarca.

He observado que desde el 20 de junio, en lo actos públicos del gobierno ya no se habla del “alzamiento nacional” (etapa I) ni de la “revolución nacional” (II) sino de “revolución nacionalsocialista”. Además, nuevo eslogan del “Estado total” como objetivo. Bajo el “canciller del pueblo”. El 29 de junio un ministro del Reich (Goebbels en Stuttgart) dice por primera vez en un discurso oficial: No toleraremos otros partidos al lado del nuestro, Hitler es “amo absoluto” de Alemania (Hindenburg ha desaparecido) (…).

Bibliografía:

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(…) Desde que Hugenberg se marchó ayer sin la menor resistencia y el Deutschnationale Partei “se disolvió a sí mismo”, he perdido por completo los ánimos.

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