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(…) El sábado, 2 de septiembre, en casa de los Köhler. Visita agradable, tranquila. Hace bien estar con “arios” para los que la tiranía actual es tan terrible como para nosotros.

(…) Esta absurda tiranía, que no cesa, la inseguridad y lo ignominioso de nuestra situación en el Tercer Reich. Mi esperanza de un próximo cambio se disipa. Las calles repletas de SA. En Nuremberg, justo en estos días, como un huracán, la asamblea del Partido. La prensa ensalza a Hitler, como si fuera Dios y sus profetas en uno.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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¿Es la sugestión de la formidable propaganda: cine, radio, periódicos, banderas, fiestas y más fiestas (hoy fiesta popular, cumpleaños de Adolf Hitler, el Führer)? ¿O es el miedo por doquier, el temblor de los esclavos? Ahora casi estoy convencido de que no viviré el final de esta tiranía. Y ya casi me he habituado a esta situación de carencia de derechos. Ya no soy alemán y ario sino judío, y tengo que agradecerles que me dejen con vida. –Lo que manejan genialmente es la propaganda. Anteayer vimos (y oímos) en el cine cómo Hitler pasaba revista a sus tropas: ante él, la gran masa de las SA, delante de su tribuna la media docena de micrófonos que transmiten sus palabras a los 600.000 SA de todo el Tercer Reich: uno ve su omnipotencia e inclina el espinazo. Y continuamente el himno de Horst Wessel. Y todos agachan la cabeza. ¡Qué deplorable el congreso de medicina de Wiesbaden! ¡Gratitud a Hitler! Aunque aún no esté aclarado el problema racial, aunque los ajenos –Wassermann, Ehrlich, Neisser- hayan hecho sus aportaciones relevantes: damos las gracias a Hitler, el salvador de Alemania. Y los otros, igual.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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Por la tarde –hermoso paseo pero con molestias cardíacas-, en la oficina municipal de Dölzschen, yo solo. Para pedir que me permitan pagar a plazos lo que cuesta la canalización (340 marcos). Me han concedido seis plazos. Allí, en el pueblo, el alcalde socialdemócrata, destituido. A mí me recibieron el comisario (un gigante nórdico, con barbita en punta) y el inspector de la construcción, redondo como una bola, ambos con uniformes de las SA. La primera vez que he tramitado un asunto con gente así. Ambos muy correctos, el comisario un poco reservado, claramente deseoso de guardar una actitud digna, el gordo un sajón campechano, que se puso a charlar conmigo sobre la universidad y el PI; tengo que subrayar una vez más: ambos extraordinariamente correctos. Pero por primera vez he tenido esta tarde una demostración ad oculos de que estábamos verdaderamente a merced de la dictadura del Partido, del “Tercer Reich”, de que el Partido no intenta en absoluto disimular su absoluta prepotencia.

Y cada día nuevas monstruosidades. En Chemnitz, un abogado judío, secuestrado y muerto a tiros. “Procuradores con uniforme de las SA, vulgares asesinos”. Decreto de aplicación de la ley del funcionariado. Judío, cuando uno de los abuelos es judío. “En caso de duda, decide el experto en investigación racial del Ministerio del interior”. En todas las empresas, el obrero o empleado que no tenga ideología nacional puede ser despedido, debiendo ser sustituido por otro de ideología nacional. Hay que asesorarse en las células nacionalsocialistas de las empresas. Etc., etc. De momento estoy a salvo. Pero como está a salvo en el patíbulo quien tiene la soga al cuello. En cualquier momento, una nueva “ley” puede dar la patada a la tarima en la que me encuentro y entonces me quedaré colgado.

Siempre estoy a la escucha de “síntomas”. Un furioso discurso de Hugenberg; Oberfohren, el líder del grupo parlamentario Deutschnational renuncia a su mandato. Tensiones entre SA y Stahlhelm; pero ¿qué significa todo eso? El poder, un inmenso poder, está en manos de los nacionalsocialistas: medio millón de hombres armados, todos los cargos y recursos públicos, la prensa y la radio, la opinión de las masas enajenadas. No veo de dónde podría venir la salvación.

(…) El Ministerio de Instrucción Pública español le ha ofrecido a Einstein una cátedra en una universidad española, él ha aceptado. Éste es el chiste más memorable de la historia universal. Alemania establece la limpieza de sangre, España ofrece una cátedra al judío alemán.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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El sábado, papeles rojos en las tiendas: “Empresa cristiana alemana reconocida”. De vez en cuando, tiendas cerradas, delante, miembros de la SA con letreros triangulares: “Quien compra donde el judío fomenta el boicot extranjero y destruye la economía alemana”. –Masas de gente circulaban por la Prager Strasse, mirando. Era el boicot. “De momento sólo el sábado; después, pausa hasta el miércoles”. Los bancos están exceptuados del boicot. Los abogados y los médicos, no. Un día después, contraorden: porque había sido un éxito y Alemania es “magnánima”. Pero en realidad, un viraje absurdo. Por lo visto, ha habido resistencia aquí y en el extranjero; y por lo visto, del otro lado, presión del militante de a pie nacionalsocialista. Tengo la impresión de que se va rápidamente a la catástrofe. Que las derechas no podrán seguir colaborando mucho más tiempo, que no soportarán mucha más tiempo la dictadura nacionalsocialista, que, por otra parte, Hitler ya no es libre y que los nacionalsocialistas apremian a hacer uso de una violencia cada vez más fuerte. Hoy han sido detenidos los rectores de la Universidad de Francfort, los de la TH Brunswick, el director de la Clínica Universitaria de Bonn, Kantorowicz, un redactor de bolsa cristiano del Frankfurter Zeitung. Etc… Vendrá una explosión; pero nosotros tal vez lo paguemos con la vida, nosotros, los judíos. Horrible el pronunciamiento del estudiantado de Dresde, diciendo que es contra el honor de los estudiantes alemanes tener contacto con judíos. –No puedo trabajar con mi Imagen de Francia. Ya no creo en la psicología de los pueblos. Todo lo que yo consideraba no alemán: brutalidad, injusticia, hipocresía, sugestión de las masas hasta la embriaguez, todo eso es lo que prospera aquí.

El sábado por la noche, en Heidenau, en casa de Annemarie y del doctor Dressel. Ambos de derechas, ambos antinacionalsocialistas y horrorizados. Pero ambos aislados en el ambiente de su Hospital de los Sanjuanistas. –El domingo por la tarde, una hora (yo sólo) en casa de los Blumenfeld, abatidísimos. Les hablo de lo preocupado que me tiene Eva, cuyo estado general empeora enormemente debido a la catástrofe alemana; creo que, en todos los malos tiempos desde Lugano, nunca la he visto tan desesperada como ahora (…)

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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