Este artículo se inserta dentro del conjunto de recopilaciones que estoy haciendo en torno a los diarios de Viktor Kemplerer. Para leer el artículo anterior pulsa aquí.

(…) Al día siguiente: ultimátum del gobierno. En el plazo de cuatro días tengo que aportar pruebas de que soy ex combatiente, cosa que hasta ahora “sólo he demostrado con carácter de probabilidad”. Hoy ha llegado de Múnich mi “certificado de haber combatido en el frente”. Se refiere a “un combate” y a “lucha de trincheras en el Flandes francés del 19 de noviembre de 1915 al 19 de febrero de 1916”. Eva dijo enseguida que eso no era cierto, y en efecto, repasando mis cartas, encontré que el 4 de abril yo seguía en el frente y que no llegué al hospital de sangre hasta ese mismo día. No me gusta repasar esos paquetes de cartas polvorientas. Por lo demás, con ese certificado basta; no pienso reclamar.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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Todos los días un poco del siglo XVIII –el propio siglo y sobre el siglo- y cada día más desanimado: “Un instrumento ciego exige Dios de mí”; soy muy viejo para atacar el tema con desenvoltura (…).

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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(…) Todavía no he recibido de Múnich el certificado de ex combatiente. No hace falta mucha imaginación para ver adónde lleva esto: que Múnich no encuentra los papeles –ya me han hecho una pregunta al respecto- y que acto seguido me destituyan de la cátedra.

(…) me creo y no me creo que la opinión de las masas siga siendo realmente favorable a Hitler. Demasiados signos de lo contrario. Pero todos, literalmente todos, están muertos de miedo. Ya no hay carta, ni conversación telefónica, ni palabra en la calle que no pueda ser objeto de denuncia. Cada uno tiene miedo de que el otro sea un traidor y un espía. La señora Krappmann nos previene contra la señora Lehmann, demasiado nacionalsocialista, y la señora Lehmann nos cuenta con gran amargura que su hermano ha sido condenado a un año de prisión por haberle prestado un “auténtico comunista” un ejemplar de Rote Fahne, pero el “auténtico” resultó ser un espía (…).

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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Hace unas semanas les dejaba con un video de Jesse Owens, atleta norteamericano de color que resultó ser uno de los grandes triunfadores de las Olimpiadas de 1936. Pues bien, ahora les ofrezco un video recopilatorio de esos Juegos Olímpicos celebrados en Berlín. La propaganda de tipo nacionalsocialista se deja sentir en casi todas las imágenes.

El incendio del Reichstag

agosto 10, 2008

En nuestro repaso a la Alemania de Entreguerras, no podía faltar un espacio dedicado al incendio del Reichstag en 1933. Para informarse mejor de este acontecimiento, pueden leer El incendio del Reichstag en este mismo blog.

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(…) En la calle se dirigió a mí (al cabo de los años) el joven Fleischhauer. Se prepara para entrar definitivamente en la enseñanza, va a casarse, es Deutschnational. Estaba elegantemente vestido de paisano, con su novia. “No se extrañe si me ve alguna vez con uniforme del Stahlhelm pero con brazalete de la cruz gamada. Tengo que hacerlo; y en mi calidad de Stahlhelm soy distinto y mejor que un SA, y del Stahlhelm vendrá la salvación”. (“No de los demócratas: de los Deutschnationale”.)

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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