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(…) Como un episodio de novela. Hace unas semanas (el 9 de octubre) estábamos indignados con Gerstle. Su cuñado está en Palestina, y él pacta con el “genial” Hitler y sólo desea que cese el boicot extranjero. Eva dijo que el nacionalsocialismo le convertiría en antisemita. (…) De pronto “estaban de viaje”. A él le habían puesto dificultades en su fábrica, quisieron forzarlo a hacer “cambios”. (…) Huida a Tierra Santa; qué parte de su fortuna se va con ellos, con qué parte se queda el genial Hitler, eso no lo sé. Ni yo ni Eva ni Gusti pudimos reprimir un movimiento de alegría.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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Nota lingüística: Goebbels, en la Escuela Superior de Ciencias Políticas, el 30 de junio (o sea, conferencia solemne) sobre el fascismo (o sea laudatorio): “El Partido Fascista (en Italia) ha montado (aufgezogen) una organización gigantesca de varios millones de personas en la que está todo reunido –teatro popular, juegos, deporte, turismo, excursiones a pie, cantos- y que el Estado subvenciona por todos los medios”.

(…) Jule Sebba y su familia se van pronto a Palestina. Sebba, el célebre comentador del derecho marítimo alemán, se ha quedado en Alemania sin medios de subsistencia. Estuvo también la señora Wiechmann. Su hermano, cuarenta y siete años, fiscal general del Tribunal de Apelación, ha pasado a la “jubilación profesional”. Porque ese puesto tenía que ocuparlo un nacionalsocialista y él siempre ha rechazado afiliarse a un partido.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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(…) El 19 de mayo pasó la tarde en casa el señor Kaufmann, que está sólo; su mujer, en Berlín con la familia de Edgar. Se van la semana próxima a Palestina, dejan a la niña de momento en casa de los padres, se llevan 15.000 marcos, quieren buscar como sea un nuevo modo de existencia. Un chiste cruel, contado por los Dember: al inmigrante que llega a Palestina le preguntan: “¿Viene usted de buen grado o de Alemania?”. Carta de Georg: él se jubila (“habría podido seguir”); Otto, el físico, Friedrich, el médico residente, y el hijo menor, que está terminando económicas, quieren emigrar a América o a Inglaterra; a Hans, que acaba de tener un hijo, no le han despedido de Siemens “hasta ahora”. –En mi curso de francés antiguo, hoy tres alumnos, en cambio en historia de la cultura y en el seminario correspondiente hay más gente (veinte y diez respectivamente).

(…) Desde el discurso de la paz de Hitler y la distensión en política exterior he perdido toda esperanza de vivir el final de esta situación.

Bibliografía:

[1] Quiero dar testiminio hasta el final: diarios 1933-1941; Viktor Kemplerer – Barcelona – Galaxia Gutenberg – 2003.

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